lunes, 9 de noviembre de 2009

TIERNO GALVÁN Y EL CRUCIFIJO


Se cuenta que cuando quisieron quitar el crucifijo del despacho del agnóstico Tierno Galván, siendo Alcalde de Madrid, manifestó:
“La contemplación de un hombre justo que murió por los demás no molesta a nadie. Déjenlo donde está.”

sábado, 7 de noviembre de 2009

LO QUE HAY DETRÁS DE LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE ESTRASBURGO: EL SER O NO SER DE LOS CRISTIANOS EN LA SOCIEDAD


Manuel Cruz / Análisis Digital/ 07.11.2009

Lo que ha venido a decir el Tribunal de Estrasburgo con su sentencia sobre los crucifijos en las escuelas públicas italianas, es que los derechos de una persona a que sus hijas no vean el símbolo por excelencia de la identidad cristiana de una cultura asumida por un país, está por encima del derecho de millones de personas que no ven inconveniente alguno en la presencia de dicho símbolo.

Hay alguna reflexión más de fondo sobre la sentencia, que dejo para el final. Pero, de momento, para poner de manifiesto la contradicción de la sentencia, supongamos ahora que el Tribunal, que depende del Consejo de Europa y cuyas sentencias sobre la protección de los derechos humanos sirven de pauta para los 47 Estados de firmantes de la convención, recibe una apelación firmada por un centenar de católicos reclamando los crucifijos. ¿Qué postura adoptarían los ilustres magistrados? ¿Valen más los derechos de una persona que los de cien?

Claro que si llevamos la suposición a su desideratum podríamos plantearnos todo un referéndum entre los padres que llevan a sus hijos a las escuelas públicas. ¿Por qué no? ¿Y si la mayoría de esos padres exige la presencia de los crucifijos porque, de lo contrario, sentirían vulnerados sus derechos a expresar sus convicciones cristianas?

Algún comentarista de los que albergan los periódicos agnósticos de nuestro país, reflexionaba estos días que la presencia de los crucifijos en la escuela pública “mal puede servir al pluralismo educativo, además de vulnerar el principio de neutralidad confesional del Estado y no respetar las convicciones religiosas y filosóficas de los pares y alumnos”. Esto significa, lisa y llanamente, que el “pluralismo” exige que el interés de una minoría se imponga a la mayoría y que la “neutralidad” del Estado supone proteger a una minoría frente a la mayoría que piense lo contrario... ¿Por qué no se aplica este principio tan “democrático” a las leyes que se debaten en el Parlamento como, por ejemplo, la ley del aborto, abominada por una parte de la sociedad?

Más aún: olvidemos la guerra de cifras sobre la manifestación a favor de la vida y la maternidad y vayamos al mismo Tribunal de Estrasburgo con una petición, firmada por una sola persona de las que asistieron al 17-O. ¿Sería escuchada su queja de que la ley del aborto vulnera el derecho a que se respeten sus convicciones filosóficas y religiosas? Claro que ya sabemos lo que este mismo Tribunal ha dictaminado: que no existe consenso sobre el origen de la vida y que, por lo tanto, corresponde a cada Estado definirlo, todo un aval para que un Gobierno como el de Zapatero, lo niegue...

Pero hay otras preguntas que hacerse sobre la insólita sentencia del Tribunal europeo aunque se venía venir dada la actitud anticristiana que están adoptando algunas instituciones internacionales. Por ejemplo, si el crucifijo hiere la vista de la señora mamá finlandesa de las niñas o de las propias escolares que van a una escuela italiana ¿por qué no miran a otra parte? ¿Proyectan los crucifijos algún rayo mortal para las delicadas conciencias de las niñas o de la mamá? Por supuesto, se puede llegar al absurdo de pedir al mismo tribunal que el país de origen de la mamá, Finlandia, retire la cruz de su bandera nacional o que deje de existir la “Cruz Roja” –también la “Media Luna Roja”, claro, para no discriminar...- y, por supuesto, que se prohíba la exhibición pública de las banderas de otros países donde haya cruces o medias lunas como símbolos de la cultura y la fe que dieron origen a las mismas.

En realidad, la pregunta más pertinente es la de qué hay detrás de la sentencia sobre los crucifijos. Proteger los derechos humanos de una persona está muy bien cuando esa persona sufre las consecuencias de leyes injustas. Pero resulta obvio que el símbolo cristiano de la cruz, asumido durante siglos por países que se han formado bajo el influjo del humanismo cristiano, no es fruto de una ley injusta sino de una costumbre que respeta el propio Estado aunque se declare laico, como es el caso de Italia. Lo que ocurre es que la corriente laicista –que no laical- propiciada por la paulatina deserción de los cristianos de la vida pública, trata de imponer desde el poder conquistado, sus propias ideas y hábitos que van contra la moral y la propia identidad cristiana de la sociedad europea. En este sentido, se hace urgente un profundo examen de conciencia de esa minoría/mayoría silenciosa que ha traicionado cobardemente a su propia identidad para que recupere la conciencia perdida.

No hay que echarle siempre la culpa al zapaterismo, como paladín de la cultura de la muerte y de la amoralidad pública, de la ofensiva del relativismo en España. Es la ausencia de los católicos de la vida pública y, acaso mucho peor, el acomodo que muchos han encontrado en la hipocresía y la corrupción, lo que está llevando a Europa a su decadencia moral. Pese a todo, ya hemos visto en el 17-O, que buena parte de esa sociedad adormecida empieza a despertar y que son decenas las asociaciones que han florecido para defender los derechos humanos y la ética en la política y las relaciones sociales... al tiempo que, curiosamente, se multiplican también las denuncias de los casos de corrupción.

Como subrayaba Benedicto XVI en su reciente encíclica social, el hombre sin Dios no sabe donde ir ni tampoco logra entender quien es. Por lo tanto, no se trata de rasgarse las vestiduras, ni de quitar crucifijos de las escuelas o de ponerlos más grandes: la “guerra” abierta por el Tribunal de Estrasburgo contra el símbolo de ese humanismo cristiano es la guerra que cada cristiano debe ganarse a sí mismo: ser o no ser, ese es el eterno problema.

viernes, 6 de noviembre de 2009

REACCIÓN DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ITALIANA: LA CONDENA DEL CRUCIFIJO EN LA ESCUELA SUSCITA “PERPLEJIDAD”


CIUDAD DEL VATICANO, martes 3 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Con "amargura" y sobre todo con "perplejidad" ha recibido la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) la sentencia del Tribunal europeo de Derechos Humanos con la que ha condenado este martes a ese país por colocar crucifijos en las escuelas.

Un comunicado de prensa, emitido por la Oficina para las Comunicaciones Sociales de la CEI, basándose en una primera lectura de la sentencia, considera que en ella "se ha impuesto una visión parcial e ideológica".

El comunicado de prensa del episcopado italiano considera que esta sentencia "suscita amargura y muchas perplejidades".

"Ignora o descuida el múltiple significado del crucifijo, que no sólo es un símbolo religioso, sino también un signo cultural --añade la nota--. No tiene en cuenta el hecho de que, en realidad, en la experiencia italiana, la exposición del crucifijo en los lugares públicos está en armonía con el reconocimiento de los principios del catolicismo como parte del patrimonio histórico del pueblo italiano, confirmado por el Concordato de 1984", que regulas las relaciones Iglesia-Estado en ese país.

"De este modo, se corre el riesgo de separar artificialmente la identidad nacional de sus orígenes espirituales y culturales", aclara.

Según el episcopado, "no es ciertamente una expresión de laicidad, sino una degeneración en laicismo, la hostilidad contra toda forma de relevancia política y cultural de la religión".

Por su parte, el jurista Giuseppe Dalla Torre, rector de la universidad LUMSA de Roma, considera en declaraciones al servicio de información de la CEI, SIR, que el argumento del tribunal constituye un "razonamiento equivocado basado sobre un presupuesto: el crucifijo puede obligar a una profesión de fe. Sin embargo, el crucifijo es un símbolo pasivo, es decir, no obliga en conciencia a nadie".

martes, 3 de noviembre de 2009

LA UE DECLARA EL CRUCIFIJO "UNA VIOLACIÓN DE LA LIBERTAD RELIGIOSA" EN LAS AULAS

Roma. LA RAZÓN. 03.11.2009

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró hoy la presencia de los crucifijos en las aulas "una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones" y de "la libertad de religión de los alumnos". La sentencia responde al recurso presentado por Soile Lautsi, una ciudadana italiana de origen finlandés, que en 2002 había pedido al instituto estatal italiano en el que estudiaban sus dos hijos que quitara los crucifijos de las clases.

Después de numerosos intentos fallidos ante los tribunales italianos, la mujer decidió recurrir al Tribunal de Estrasburgo, que esta mañana le dio la razón y declaró la costumbre italiana de exponer un crucifijo en las aulas de las escuelas públicas una violación de los derechos fundamentales. Ahora, el Gobierno italiano deberá pagar a Lautsi una indemnización de 5.000 euros por los daños morales sufridos.

Además, se trata de la primera sentencia que el Tribunal, que depende del Consejo de Europa, emite en materia de exposición de símbolos religiosos en las aulas. Sin embargo, el Ejecutivo que dirige Silvio Berlusconi no parece dispuesto a bajar la cabeza en este asunto y ya ha anunciado que recurrirá la sentencia, según hizo saber el juez Nicola Lettieri, que defiende al país transalpino ante el Tribunal de Estrasburgo. Además, numerosos exponentes del Ejecutivo de centroderecha criticaron la sentencia, tales como la ministra de Educación, Mariastella Gelmini, quien aseguró que el crucifijo es un "símbolo" de la tradición y su exposición en las aulas no implica "adhesión al catolicismo".

El ministro de Políticas Agrícolas, Alimentarias y Forestales, Luca Zaia, fue más severo y aseguró que la decisión de los jueces europeos es "fingidamente democrática" y ofende a muchas personas, ya sean cristianas o no. "Quien ofende los sentimientos de los pueblos europeos nacidos del cristianismo es sin lugar a dudas la Corte de Estrasburgo. Sin identidad, no existen los pueblos y sin cristianismo no existiría Europa", aseguró Zaia, agregando que quienes han emitido la sentencia deberían "avergonzarse".

La izquierda italiana, también se opone a la sentencia.

El líder del principal partido de centroizquierda, Pier Luigi Bersani, también se mostró contrario a la decisión ya que "una antigua tradición como la del crucifijo no puede ser considerada ofensiva por nadie". Además, "en cuestiones tan delicadas como esta, algunas veces, el sentido común acaba siendo víctima del derecho", añadió.

Por parte de la Iglesia italiana habló el presidente de la comisión para el Ecumenismo y el Diálogo de la Conferencia Episcopa italiana (CEI), monseñor Vincenzo Paglia, quien calificó la sentencia de "irresponsable" y "miope". "Frente al vacío ético, moral que a menudo vemos en nuestros jóvenes, pensar que se les ayuda haciendo 'tabula rasa' con todo me parece verdaderamente miope", consideró en declaraciones a Radio Vaticana. A su juicio, detrás del crucifijo "hay una dimensión cultural y educativa que sería verdaderamente irresponsable intentar eliminar". Según el obispo, la concepción que ha llevado a los jueces de Estrasburgo a tomar esta decisión se basa en la idea de que "una cultura es libre sólo en la medida en que no tiene nada o tiene únicamente lo que queda desarraigado de toda historia, tradición y patrimonio". El crucifijo, en cambio, debe entenderse como el "recuerdo de lo que sucede al hombre cuando no se respeta la justicia", así como del "valor de la gratuidad" que demostró Jesucristo con su vida, esa "gratuidad de la que todos tenemos necesidad independientemente de la fe a la que pertenezcamos", agregó.


El Vaticano, "reflexionará antes de comentar"

El Vaticano, en cambio, prefirió mostrar una posición más cauta, y, por el momento, no ha querido comentar la noticia, al menos hasta que sean publicadas las motivaciones de la sentencia. "Creo que es necesario reflexionar antes de comentar", explicó el director de la sala de prensa del Vaticano, Federico Lombardi. Por su parte, el presidente del Consejo Pontificio de la Pastoral para los inmigrantes, monseñor Antonio Maria Vegli, tampoco quiso valorar la decisión de la Corte europea aunque admitió que estos temas le "molestan mucho".

En cambio, la Unión de Ateos y Agnósticos Racionalistas de Italia (UAAR), que fue la que impulsó el recurso ante el Tribunal de Derechos Humanos, sí expresó su satisfacción asegurando que se trata de "una victoria para el laicismo" del Estado italiano, según declaró su secretario general, Raffaele Carcano. "Hoy es un gran día para el laicismo italiano. Hemos tenido que recurrir a Europa para que nos dieran la razón, pero finalmente, el laicismo del Estado italiano, afirmada por todos con la palabra, se confirma en una sentencia histórica", aseguró.

PENA DE MUERTE A LOS NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN


Porque esto es lo que prácticamente se está realizando en nuestras sociedades avanzadas.

Hace unos días una señora me explicaba entusiasmada los grandes adelantos de la ciencia moderna, resaltando el hecho de que nacían cada vez menos niños con síndrome de Down. Le contesté que este triunfo no se debía a la ciencia sino a la maldad humana.

Que nazcan menos niños “síndrome de Down” no es consecuencia de una investigación científica que intente curar el gen dañado, sino de una selección -al estilo nazi- para desechar al niño “dañado”.

Las futuras madres saben perfectamente que la oferta de la amniocentesis está dentro de esta perspectiva eugenésica: ser madre sólo del que esté sano. Y poco a poco, la futura madre, que en sí misma debía encarnar un amor incondicional por el hijo, se va transformando en un ser que selecciona al hijo que quiere amar.

Los que están verdaderamente enfermos no son los niños con síndrome de Down sino la sociedad que los elimina.

El ser humano está próximo a ser engendrado por seres atroces y monstruosos a los que tendrá que llamar “padre” y “madre” sin merecerlo realmente.

Aquí os presento la noticia.


El síndrome de Down se hace invisible

ABC. 02.11.09 N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID

Ningún avance médico, ninguna medida de prevención ha logrado reducir la frecuencia del síndrome de Down. Todo lo contrario, esa malformación que altera la vida con un cromosoma de más en el par 21 es una enfermedad congénita al alza. El último número de la revista «British Medical Journal» publica un estudio que demuestra que el diagnóstico, lejos de disminuir, se ha disparado cuando se le informa de que su hijo tiene síndrome de Down.

En España no existe un estudio similar. Aunque las mismas cifras que se manejan en las dos últimas décadas en un 70%. Pero los casos no son visibles. El estudio admite que muy pocos llegan a nacer: 9 de cada 10 mujeres deciden interrumpir la gestación en el Reino Unido podrían servir «incluso aumentadas» para nuestro país, reconoce María Luisa Martínez-Frías, directora del Estudio Colaborativo Español de Malformaciones Congénitas. Los datos que se manejan en este registro son sólo de nacimientos con problemas, no de diagnósticos.

En ese registro se acumula información desde 1976 y se puede ver cómo los alumbramientos de bebés con síndrome de Down permanecieron estables, en torno a los 14,78 casos por cada 10.000 nacimientos hasta 1985. Ese fue el año de la despenalización del aborto y de los primeros pasos del diagnóstico prenatal. Hoy la generalización de ecografías y amniocentesis apenas dejan duda a las gestantes.

Si sirve como muestra lo que ocurre en una comunidad autónoma, basta con ver los datos de Asturias. La revista «Medicina Clínica» publicaba hace unos meses un estudio donde confirma que el 96 por ciento de las parejas aborta cuando le informan que su hijo puede padecer esta alteración cromosómica.

domingo, 1 de noviembre de 2009

ACTO DE AMOR A DIOS DEL SANTO CURA DE ARS



Te amo, oh Dios mío. Mi único deseo es amarte hasta el último suspiro de mi vida.

Te amo, oh Dios infinitamente amoroso, y prefiero morir amándote que vivir un instante sin Ti.
Te amo, oh Dios mío, y tan solo deseo ir al Cielo para tener la felicidad de amarte perfectamente.

Te amo, oh Dios mío, y mi solo temor es ir al infierno porque allí nunca tendría la dulce consolación de tu amor.

Oh Dios mío, si mi lengua no puede decirte a cada instante que te amo, por lo menos quiero que mi corazón lo repita cada vez que respiro.

Dame la gracia de sufrir mientas te amo, y de amarte mientras sufro, y de expirar un día amándote y sintiendo que te amo. Te suplico que más cerca esté de mi hora final, aumentes y perfecciones mi amor por Ti. Amén.

jueves, 29 de octubre de 2009

¿POR QUÉ REZAS EL ROSARIO?



MIGUEL ARANGUREN, ESCRITOR: “Rezo el rosario porque es costumbre de cristiano viejo, porque lo ha pedido la Virgen con insistencia y porque en sus cuentas deposito todas mis inquietudes con enorme confianza”.

JOSE LUIS REQUERO, MAGISTRADO: “Por la misma razón por la que quiero a mi mujer, a mis hijos, a mi madre…; por la misma razón por la que se habla con la gente a la que se quiere y por razones tan humanas como pedir ayuda, por las de los demás, etc. La vida de piedad es algo muy humano –es una relación con Alguien que se quiere y que te quiere- y a la vez muy divino”.

MARÍA VALLEJO-NÁGERA, ESCRITORA: “El santo rosario se ha convertido en un arma poderosísima en mi vida. Es el bastión que soporta mis cruces y desalientos. Cada vez que oro con él siento casi físicamente un inmenso amor sobrenatural en mi interior, me acerca a Dios, me sana. Siento que a Él le gusta que nos acerquemos a su corazón de esa manera. Sé que todo un Dios abre los oídos a mi súplica cuando rezo con el rosario”.

JESÚS POVEDA, MÉDICO: “Rezo el rosario por varios motivos: me va bien; lo rezaba con mis padres y hermanos; en Fátima y en Lourdes la Virgen lo pidió a los videntes; sé que a las mujeres les gusta que las ronden contándoles cosas bonitas; los santos han rezado mucho y bien el rosario”.



CARLOS BUSTILLO, PRODUCTOR DE “EL LARGUERO”: “El rosario no lo llevo en el bolsillo, sino en el dedo. Me lo regaló mi mujer –lo mandó hacer a medida en una joyería-, hace un montón de años, cuando éramos novios. Procuro rezarlo todos los días. Alguna vez que el Real Madrid ha ganado en el último minuto, De la Morena ha dicho “Ése ha sido Bustillo, que estaba con las cuentas del rosario, dándole, dándole”.


JIM CAVIEZEL, ACTOR: “Al interpretar a Cristo quise que la gente no me viera a mí sino a Jesús y por eso comencé a rezar el rosario que me llevó a la confesión, la confesión a la eucaristía diaria, y con la eucaristía sentía que era como otro Cristo”





De Alba, n. XXX

UNA GRAN VERDAD


Por Puebla, en ABC 17.10.2009

martes, 27 de octubre de 2009

ALGUIEN CON SENTIDO COMÚN


Ernest Maragall, conseller de Educación de la Generalitat de Cataluña, ha dicho que no hará caso de la propuesta del Consejo Escolar de Cataluña que pedía que, en el decreto que se está preparando para desarrollar la Ley de Educación de Cataluña, las vacaciones escolares de Navidad y Semana Santa se denominasen respectivamente "de invierno" y "de primavera".

El Conseller expone el motivo de su rechazo: Cataluña no debe renegar de su historia y tradición.

domingo, 25 de octubre de 2009

EL "DERECHO" A POSEER ESCLAVOS

Por monseñor Francisco Gil Hellín, arzobispo de Burgos

Aunque parezca extraño, todavía no está lejos la época en la que poseer otros seres humanos se veía tan normal como poseer cabezas de ganado. Más extraño es, si cabe, que esta postura se defendiera en un país tan avanzado como los Estados Unidos. Sin embargo, así ocurría bien entrado el siglo XIX, concretamente hasta poco antes de 1860.

En efecto, en aquel momento la aceptación de la esclavitud era asumida por los sureños de los Estados Unidos de cualquier clase y condición. Hasta el extremo de que, a partir de la década de 1830, el servicio de correos se negaba a distribuir en el Sur folletos que propugnasen la abolición de la esclavitud. Sólo los integrantes de un pequeño sector, llamados «abolicionistas» eran partidarios de acabar con una lacra social tan brutal. Éstos eran tachados de extremistas por la mayor parte de la sociedad.

En aquel momento, la política de los EE.UU estaba dominada por dos partidos: los Demócratas y los Whigs. El partido Demócrata era el gran defensor de la esclavitud y acaparaba el poder en los Estados del Sur. En el otro partido había dos tendencias: unos eran partidarios de la esclavitud y otros eran abolicionistas. Estos se desgajaron de los Whigs cuando en 1854 la disposición Kansas-Nebraska Act autorizó extender la esclavitud a los nuevos territorios incorporados a la Unión. Surgió así el partido Republicano.

Los Republicanos rechazaban no sólo la extensión de la esclavitud a los nuevos territorios sino que eran partidarios de que ese «derecho» no existiese en ningún Estado. Los esclavistas los tachaban de «republicanismo negro». Quien haya visto la película «Dioses y generales» quizás recuerde el estribillo de una canción muy pegadiza que empezaba con «!Viva, viva. Por los derechos del Sur. Viva!». Esta canción ensalzaba la bandera azul con una estrella blanca en el centro, que sirvió de distintivo en muchos campos de batalla a las fuerzas confederadas durante la Guerra de Secesión.

De hecho, cuando el republicano Abrahán Lincoln, un abolicionista, llegó a la Presidencia en 1861, los demócratas sureños iniciaron la secesión, con el argumento de que el nuevo gobierno pretendía arrebatar sus «derechos» -es decir: que quería abolir la esclavitud- a los estados del sur. Fueron necesarios cuatro años de guerra para acabar con un levantamiento armado, que invocaba palabras como «derechos» y «libertad» para defender una brutal forma de opresión. Porque eso era y es la esclavitud.

Hoy la historia se repite. Pero no sólo en los Estados Unidos sino en todo el Occidente, incluidas Europa y España. También hoy se habla de «derechos» y de «libertad» para matar a los niños aún no nacidos, sobre todo, si son deficientes. Que eso es el aborto. España lidera esta postura, como lo demuestra la ley que actualmente está en curso para ser aprobada por el partido gobernante y con el asentimiento de muchos votantes del partido de la oposición.

Una minoría cada vez más numerosa, integrada por hombres y mujeres de diversos colores políticos y religiosos, sostiene la misma postura de quienes se oponían a la esclavitud en los estados sureños. Como ellos, también son tachados de «extremistas» y enemigos de la libertad. No importa. Llegará un día -pienso que está cada vez más cercano- en el que se verá la degradación ética de una sociedad que mata a sus hijos en el seno de sus madres. Y los abortistas de hoy se avergonzarán de haber militado en ese ejército. Como se avergüenzan hoy los que lo hicieron en el nazismo. ¡La verdad siempre termina imponiéndose a la impostura! Como en el caso de la esclavitud.