martes, 20 de octubre de 2009

BRAVO POR EL OBISPO DE CANARIAS

Nuestro querido amigo, el Excmo. y Rvdmo. D. Francisco Cases Andreu, Obispo de Canarias fue muy claro y valiente en la homilía de la Misa que celebró el 17-O. Os presento la noticia tal y como la recoge el periódico LA PROVINCIA

LA PROVINCIA/DLP / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

Francisco Cases Andreu, obispo de Canarias, subrayó ayer que el nuevo proyecto de ley del Aborto "no es el camino" y criticó sin nombrarlo al Gobierno socialista al señalar que esta norma aún en proyecto "no acredita ni legitima al poder político, que sólo lo hace si protege a los más débiles, a los que ni tienen protección".

Para Cases, que "los nueve meses más seguros de la vida", como calificó al embarazó, "se conviertan en los más peligrosos es una desgracia social". Cases no fue a Madrid pero se unió a la campaña en su celebración semanal en la Catedral de Santa Ana. En su homilía citó un pasaje bíblico en el que dos discípulos de Jesús, Santiago y Juan, le piden ejercer el mando junto a él, y Jesús responde que el que manda viene a servir, no a servirse de los demás. Y subrayó que la vida está para darla por los demás, no para quitarla.

Cases, en un templo abarrotado de fieles, recordó que en la última homilía que pronunció el Día del Pino señaló que "el poder de los que tenemos poder se legitima y acredita porque somos los que miramos hacia donde nadie mira, hacia la parte más débil". Y en este punto se preguntó si eso es lo que sucede con el proyecto de Ley del Aborto. "No, precisamente la parte más débil sigue siendo tan débil que hasta una chiquilla de 16 años puede suprimirla. Basta con que lo pida. Y los que tenemos el poder ¿resulta que esto es lo que proponemos? No. Este no es el camino, esto no legitima al poder político", dijo. "Lo que se necesita son medidas sociales para la madre embarazada", es decir, "que la sociedad ampare su embarazo".

Cases refirió que cumplirá en breve 65 años, y se convertirá en un jubilado. "Pero serán entonces sesenta y cinco años y nueve meses, que fue cuando empecé a existir. Entonces ya era yo, distinto de mi padre y de mi madre. No he tenido ámbito de protección mayor que el vientre de mi madre. Fueron los nueve meses más seguros de mi vida, como de la de todos". Y concluyó: "Que los nueve meses más seguros de la vida se conviertan en los más peligrosos es una desgracia social".

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