martes, 5 de abril de 2016

UN SOCIALISTA QUE QUISO QUE SU HIJO CONOCIERA LA APORTACION DEL CRISTIANISMO A LA CULTURA OCCIDENTAL

¿Es necesaria la asignatura de “Religión Católica” en el curriculum académico del niño o del joven? ¿No se estaría adoctrinando en las escuelas si admitiéramos esta asignatura?. ¿No sería mejor que esta materia se impartiera en  las parroquias?. Son preguntas que a veces nos han hecho, y que incluso muchos cristianos, que intentan ser coherentes con su fe, se hacen.
La asignatura de “Religión y moral católicas” no pretende impartir “catequesis”  en la escuela, sino establecer un diálogo entre la fe y la cultura, o mejor, intentar que el joven  comprenda mejor el mundo que le rodea, -donde tantas realidades cristianas impregnan sus tradiciones, arquitectura, pintura, escultura, música, historia-,  de tal modo que si se omitiera esta asignatura se engendraría un gran vacío de conocimientos en aquel que se está formando.
Esto lo captó perfectamente Jean Jaurès (1859-1914),  diputado socialista francés, que fundó el periódico  L'Humanité en 1904. He querido reproducir una carta que él escribió a su hijo donde le da razones para cursar la asignatura de religión en la escuela.

CARTA DEL SOCIALISTA JEAN JAURÈS (1859-1914) A SU HIJO PUBLICADA EN «L’ HUMANITÉ» EN 1919

"Querido hijo, me pides un justificante que te exima de cursar la religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos, y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificante querido hijo no te lo envío ni te lo enviaré jamás.

No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor. Cuando tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre; pero, tengo empeño decidido, en que tu instrucción y tu educación sean completas y no lo serán sin un estudio serio de la religión. Te parecerá extraño este lenguaje después de haber oído tan bellas declaraciones sobre esta cuestión hijo mío, declaraciones buenas para arrastrar a algunos pero que están en pugna con el más elemental buen sentido. ¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?.

Dejemos a un lado la política y las discusiones y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición. Estudias mitología para comprender historia y la civilización de los griegos y de los romanos, y ¿qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización?. En el arte, ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen?.

En las letras, ¿puedes dejar de conocer no sólo Bossuet, Fenelon, Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente en cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Hugo, en una palabra a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones? Si se trata de derecho, de filosofía o de moral, ¿puedes ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la filosofía más extendida, la moral más sabia y más universal?. Éste es el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau.

Hasta en las ciencias naturales y matemáticas encontrarás la religion: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampere era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón; Flammarion se entrega a fantasías teológicas.

¿Querrás tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios? Hay que confesarIo:  la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras. Ya que hablo de educación: para ser un joven bien educado ¿es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia?.

Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No fijándome sino en la cortesía, en el simple “savoir-vivre” hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos, por lo menos, comprenderlas, para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia, que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable, sin nociones religiosas.

Querido hijo: convéncete de lo que te digo: muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión; pero todo el mundo desea conocerla. En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan de ordinario los hechos y el sentido común. Muchos anti-católicos conocen por lo menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa; su conducta prueba que han conservado toda su libertad.

Además, no es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen facultad para serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad exige la facultad de poder obrar en sentido contrario. Te sorprenderá esta carta, pero precisa, hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación.

Recibe, querido hijo, el abrazo de tu padre”.

4 comentarios:

  1. Solo el conocimiento, da la posibilidad de ejercer plenamente la libertad.

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  2. El conocimiento es necesario para poder ejercer la libertad.

    La ignorancia del pueblo, es la mejor arma del que ejerce o pretende ejercer la tiranía.

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  3. No hay duda que fue muy noble e inteligente por parte de este socialista francés sus razonamientos para que su hijo (posiblemente ambos laicos e incluso ateos) admitiera ser instruido en la enseñanza católica de su centro de estudios, a pesar de tener el derecho a pedir que le eximieran de ese tipo de enseñanza; aunque me imagino que el padre quería que conociera la moral católica (muy plausible) pero no el dogma, salvo para entender los frutos culturales que durante siglos había producido la presencia del Cristianismo.
    Pero era el siglo XIX en un escenario totalmente europeo (América estaba todavía en pañales, Asia era sólo colonias y exótico oriente y África salvaje), atmósfera cristiana (mayoritariamente católica en Francia), plenamente anti-Islam y anti-Judaísmo simplemente por motivos religiosos. Es lógico que una persona inteligente quisiera que su hijo recibiera una sana educación social y de vida, que en aquellos momentos nadie podía garantizarla mejor que la Iglesia Católica.
    Pero eso ya no es un buen ejemplo ni referente válido para hoy día. Con un Cristianismo tan atomizado (principalmente por la cantidad de variantes surgidas en Estados Unidos), con la creciente presencia de Evangélicos, Testigos de Jehová y mormones en España; así como el incremento del ateísmo; sin olvidar la vuelta de judíos y la inmigración musulmana, sería de ciegos el pretender dar doctrina católica en las escuelas.
    Hoy día en que el mundo (con la aviación y las redes sociales) se ha convertido en una corrala donde lo que importa es la convivencia, el respeto y no la imposición de ningún tipo de moral, y mucho menos de doctrina (por muy válidas que estas puedan ser) que pueda hacer sentirse degradado a un niño o joven, sea de la raza, origen o religión que sea.
    Lo que hay que lograr es una educación cívica síntesis de todas las cosas buenas que todas las religiones tienen, eliminando todo lo que tengan de nocivo, aquello que empuje al rechazo, discriminación, odio y ataque, tanto de pensamiento, palabra u obra.
    Si del conocimiento se trata, no estaría tampoco nada mal el que también se enseñe todo lo mucho (físico e intelectual) creado por los grandes pensadores judíos, islámicos y orientales, a lo que podríamos añadir una pregunta similar a la de Jean Jaurès “¿Qué serán para ti esas obras maestras, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen?

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  4. La libertad de elegir es un derecho. Conocer nuestra cultura e historia, un deber.

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